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lunes, 24 de agosto de 2009

El castigo del 4,60

Existen muchos aspectos técnicos del juego que resultan determinantes en el desarrollo de un partido de baloncesto. Desde las categorías de formación, los técnicos diseñan planes y programas de trabajo, encaminados a adquirir y perfeccionar fundamentos esenciales. Todo forma parte de una metodología que debería ayudar a que el jugador asimilase y mecanizase esos fundamentos, haciéndolos suyos y poniéndolos en práctica durante la competición, de un modo eficaz.

Uno de estos fundamentos técnicos básicos es el Tiro Libre. En este apartado del juego no hay
interferencia directa de otros jugadores (durante la ejecución del gesto técnico, se entiende), lo que lo convierte en el único lance del juego que tiene lugar, el 100% de las ocasiones, en completa protección.
Teniendo esto en cuenta y asumiendo que el tiro libre es, en un alto porcentaje, mecanización de una rutina y un gesto técnico, cada jugador podría hacer de ello una verdadera ventaja. Un arma peligrosa que unir a su arsenal técnico.

No obstante, temporada tras temporada, podemos observar que la realidad aún dista bastante de la idílica teoría y la estadística señala de forma muy especial al colectivo de jugadores interiores…
Reconozcamos que cualquier generalización es desaconsejable, porque elimina detalles (en forma de muy notables excepciones), pero los datos son decididamente tozudos y las estadísticas nos cuentan que los “hombres grandes” y el tiro libre parecen un binomio agua-aceite y, perdonen ustedes, un servidor no acaba de entender esta mala relación.

Nadie se cuestiona porqué los “grandes” monopolizan las clasificaciones de rebotes ó tapones, ó porqué los “pequeños” hacen lo propio en apartados como triples convertidos ó asistencias, por citar dos ejemplos. Es bastante lógico. Punto final. Pero, ¿por qué no reflexionamos sobre que el 80% de peores lanzadores de tiros libres, jueguen habitualmente en posiciones interiores?

En la pasada edición de nuestra liga ACB (08-09), la situación quedó como sigue:

Nota: Mínimo de 20 TL intentados

Aquí tan sólo Roberto Guerra y Josh Fisher ponen la nota discordante. Pero es que si continuamos poquito hacia adelante en la lista, nos encontramos con los jugadores de Granada: Borchardt, Maric y Aguilar, que no pasan de un muy discreto 65%.

¿Y qué ocurre si bajamos un peldaño y miramos hacia la Adecco Oro 08-09?

Nota: Mínimo de 20 TL intentados

En este caso, es Betinho Gomes el único jugador exterior que “comparte honores”. El resto, incluyendo al bueno de Starosta, que repite lo hecho en ACB, todos pívots…

Al otro lado del atlántico, en la última temporada de la mejor liga del mundo, el panorama no cambia en absoluto. Aunque, de forma instintiva, se piense en genuinos exponentes como Shaquille O’Neal ó Dwight Howard, antes que ellos (quién lo iba a decir) tenemos que ubicar a jugadores como:

¿Qué tienen todos ellos en común? A estas alturas, ya ha quedado bastante claro.

Tengo la seguridad de que la consecución de faltas de tiro supone, en casos como los de Weis, Diop ó Hayes, mucho más un castigo ó un vía crucis personal, que un premio a una buena acción ofensiva.

¿Sigue siendo esto lógico? ¿Damos por buenos porcentajes por debajo del 55%? ¿Es algo químico
como en el caso del agua y el aceite? ¿Se trata de una faceta secundaria y se entrena menos en este tipo de jugador? La respuesta a todas estas preguntas debe ser rotunda: No. Por supuesto que no. En un baloncesto más físico, con más contacto en las zonas y en partidos que frecuentemente se deciden por diferencias muy ajustadas, no parece muy buena idea ceder ventajas de ese tipo a los rivales.

Así que, señores jugadores y entrenadores, manos a la obra. No hay que dar con la pócima del gran Dave Hopla. Basta con que hagan ustedes propósito de enmienda de cara a la nueva temporada.
Aunque durante el entrenamiento no resulte posible reproducir las condiciones de los partidos de
competición, un buen trabajo técnico y muchas (muchas) sesiones de tiro libre ayudarán a mejorar porcentajes y, ya de paso, eliminarán del juego las tácticas tipo “HACK-A-SHAQ” que, pese a haber sido inspiradas por el maestro Don Nelson, tan poco aportan a este deporte. Los espectadores se lo agradeceremos.