Yo, que casi siempre he llegado tarde y con la mosca detrás de la oreja a todas estas cosas, no he hecho ninguna excepción con la velocidad de absorción de este Twitter, servido en 140 cápsulas. Pero ahora, movido por el sociólogo e investigador frustrados que llevo a cuestas, me he embarcado en la importantísima ocupación de diseccionar algunos de los hábitos y usos comunes advertidos entre los consumidores confesos de este "remedio masivo".
El caso es que decidí encender el microscopio de mi laboratorio particular, dispuesto a aislar los bits y los bytes, para quedarme con la esencia misma del producto y las primeras conclusiones han empezado a surgir, transcurridas unas semanas desde el comienzo de mi participación en el ensayo clínico
La más importante es que, contrariamente a mi idea de partida, de que Twitter 500mg (140 cápsulas) podría llegar a ser utilizado como un medicamento de mejora comunicativa, indicado para fortalecer el intelecto y fomentar el debate entre las personas y para fulminar todo tipo de pasividad parasitaria, característica de los consumidores de contenidos; pues me ha entristecido constatar que únicamente funciona de forma óptima como potenciador (excelente, eso sí) de egos y autoestimas.
Me ha parecido especialmente llamativa y reveladora la tendencia observada en algún personaje, de retuitear a toda su legión de Followers aquello que, más o menos ingeniosamente, escribe algún seguidor bastante anónimo y pelota en busca del maná de la máxima repercusión, elogiando y glosando la figura de aquel. Perdón, pero este es el acto de homenaje al amor propio más evidente que he visto nunca, después de la masturbación.
Y curiosa es también, aunque más entendible por nuestra naturaleza exhibicionista, la práctica del ‘autobombo’ sin restricciones; del anuncio obsesivo de MI nuevo 'esto' ó de MI 'aquello' otro. Afortunadamente, detrás de ese exhibicionismo de partida, siempre podemos rescatar magníficas excepciones, rebosantes de brillantez y creatividad, que anestesian nuestro dolor intelectual.
En conjunto, dado que no veo evidencias claras de que el medicamento en estudio venza la natural predisposición de las masas 2.0 a permanecer pasivas, ni de que sólo 140 comprimidos, por muchas repeticiones que se intenten, propicien una mejora en nuestra comunicación con terceros; en mi informe final (importantísimo, como ya se ha dicho), recomendaré que el Twitter 500mg (140 cápsulas) sea prescrito sólo como medicamento estrella para afrontar la depresión adolescente y las crisis existenciales de la mediana edad... Aunque es cierto que ambas patologías deberían desaparecer por sí mismas, con el simple paso del tiempo, el fármaco aliviará de forma considerable ese tránsito. Lo recomendaré a pesar de la insistencia de muchos otros colegas de la comunidad que, persuadidos de su eficacia y eficiencia máximas, piden que reconsidere mi posición.
Eso sí, uno, que ya está rebasando el ecuador de su vida y no cree en las verdades absolutas, puede que se permita la licencia (muy hipócrita) de seguir usando el fármaco durante algún tiempo, siempre con humor y moderación, más alguna aportación propia a la composición química del mismo, que evite sus efectos más graves y adversos… La visión borrosa de la realidad es uno de los que siempre me ha preocupado especialmente... Y no, esta vez no hay alusión que valga a mi miopía ó astigmatismo.

